Justo antes de Semana Santa tuve el placer de dar una charla a los alumnos del Máster de Investigación en Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (MUI-TIC) de la Universidad de Valladolid. Fue una alegría descubrir que a pesar del mal día que era (el miércoles justo antes del inicio de las vacaciones), todos los alumnos estaban allí dispuestos a escuchar lo que tenía que contarles. Yo creo que fueron un poco por curiosidad, porque como ellos mismos me contaron, eran habituales las charlas de electrónica, de big data, de comunicaciones, pero… ¿¿¿de aspectos psicológicos???
Mi charla titulada “Mi hij@ es ingenier@”, intentaba abrirles la mente sobre la versatilidad del ingeniero y las posibilidades que ofrece la ingeniería, porque ¡no todos los ingenieros de Teleco (como es mi caso) nos dedicamos a diseñar redes de comunicaciones o antenas!
Somos ingenieros, sí, pero… ¡con tantas posibilidades! Si nos ceñimos a la definición de ingeniero, es la persona que utiliza el ingenio para resolver problemas o necesidades, con lo cual las opciones son múltiples y los campos de actuación infinitos. Así, a través de mi propia historia profesional, les presenté un nuevo campo desconocido para ellos: el factor humano, disciplina a medio camino entre la ingeniería y la psicología. Hablamos de Ergonomía Cognitiva, de Interacción Hombre-Máquina, de Experiencia de Usuario, de Diseño Centrado en el Usuario y de diferentes técnicas y variables para su estudio, todo ello aderezado con ejemplos de proyectos en los que he podido trabajar y anécdotas que les ayudaran a entender lo importante de considerar al usuario como fuente de información en nuestros desarrollos.
Pero más allá de toda esa parte más teórica, mi mensaje era claro: una ingeniería te prepara la mente para afrontar retos y en tu mano está decidir cuál es el camino que quieres seguir. Simplemente analiza qué es lo que quieres hacer, no tengas miedo a ser diferente, márcate tus objetivos, establece tu marca personal y simplemente lucha por ellos con toda la pasión que puedas.
Fue una tarde muy agradable (y aprovecho para agradecer la invitación a Ignacio de Miguel y Luis Bailón) pero sobre todo, lo que más mereció la pena fue ver la atención e interés de los alumnos. Espero que les sirviera de inspiración.
